Con todo lo que hice ya no necesito
hacer nada
podría tranquilamente tirarme a morir
callar la muerte, besar la palabra
romper la oscuridad de mis sombras
pude hacerme un cuerpo fuera
pude morder el polvo de la dicha
en una poesía
construir un refugio de verguenza para mi fantasía
una mujer tan pura que nunca
podré abrazarla
hice lo que quise con lo que tenía
rompí en versos las ideas que podía
traté de armarme tantas veces
justificarme, entenderme
a veces censurarme para siempre
creí en todo lo que pude
incluso en aquello que podía lastimarme
fui inocente por pura naturaleza
sigo pensando en lo que queda
que es tan infinito o tan minúsculo
como lo mire
y no me siento obligado a ser
no busco crecer desmedidamente ni esconderme
tengo abismos de huellas personales
que delatan por donde pasé
tengo todo el ancho del juego, para ser feliz
y el vacío del silencio y del tiempo
para sentirme solo
Ya soy merecedor de la tierra
del aire, el sol, el viento
y la ceniza
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