Llegamos aquí esperando decir algo, que ya nos estaba esperando.
Esas palabras que otros dijeron antes de que habláramos,
esas memorias que todavía no tenemos, de lo que estamos a punto de hacer.
Llegamos a la espera de mundos que aún estaban dormidos,
en nuestra vigilia,
en nuestro continuo hacer y deshacer del tiempo.
Estabamos extintos, antes de ver el camino por el que fuimos iluminados.
Llegamos queriendo hermanarnos con nuestro silencio,
con nuestros huérfanos profundos,
y nos alejamos tanto de nosotros mismos, que casi nos perdemos antes de nacer.
Pero todavía aquí estamos, y es por eso que podemos decir, que ya dimos un paso.
Un paso sencillo de millones de años, de miles de mundos y sueños que latieron, por debajo,
y siguen respirando.
Llegamos esquivando las respuestas, recogiendo las preguntas, salteando miedos.
Confundidos, prehistóricos, sin saber que tantas veces ya nos vivieron.
Que el futuro se arma a partir de nuestros huesos.
El momento de decirte, de encontrarte, es ahora.
Y ya se fue. Y ya volvió a aparecer.
Y lo seguirá haciendo hasta que lo encuentres,
porque nunca nada fue más continuo que ese pensamiento que nos une a todos,
y resplandece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario