Casi me caigo dentro de mi nombre
casi me quiebro dentro de mis huesos
pero seguiste hablando
y me habló una voz en mi pecho
una voz que trajo presencias
recuerdos
una palabra que caló hondo en el silencio
Me dijiste: no te salgas, no te mates
(¡ya no saltes!)
me pediste que rompiera
con mi lengua los puñales
Te ví escuchar, oí bailar tu esperanza
del otro lado de la puerta
sentí correr una sangre que no era mi
sangre en mis venas
y casi me animo a vivir de nuevo
casi me arrepiento de haber estado
perdido
de verme incompleto en un espejo
roto
Pero nunca fuí tan fuerte
como tu inevitable alegría
nunca fuí tan fuerte como lo que
esperaba de mi el mundo
nunca fuí tan presente
siempre estuve desnudo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario