Me siento a escribir
me acuesto a dormir
me levanto a vivir
cada vez que empiezo a decir
todas las voces guardadas se sacan
a la intemperie de quien quiera mirar
a veces una palabra es una odisea
otras solamente un compás
un par de sonidos huecos de fondo
la lengua se asusta, se escupe a si misma, se olvida
¿a dónde van mis rimas después de soltarlas?
en algún oído quedan
en la libertad del tiempo que vibra
en la cárcel de las rosas no vistas
Me siento otra vez y me siento extraño
extranjero en un mundo que siempre fue mío
no lo admito, no lo creo,
no quiero entender lo que digo
solo saber que no estoy solo