sábado, 15 de noviembre de 2014

Fio



                                                 Mujer en taza



Me falta una gota
una pizca de tu nombre para armarte
no tengo llave para sentir
no hay manos que señalen  no hay dedos que atrapen
si pudiera abrazar tu lluvia
filtrar tu corazón en un saquito y tomármelo
nada más que saber un poco de tu aroma
conocer el gusto de tu piel
sangre oscureciéndose en el fondo con azúcar
retrato de mujer en taza   meciéndose en mi boca
tomarte un día bajo la lluvia
sin la preocupación de saber si mañana
va a despertar
si hay algo mejor que esto

viernes, 14 de noviembre de 2014

todavía



                                                  Todavía

Todavía no me busque   todavía no me encontré
todavía no empecé     aún no termino
me falta vivir la vida y sentir la muerte
acostumbrarme a la monotonía
estoy en duda del destino y sin embargo
creo en mí
sé que tanto queda como imaginación
que las palabras se me vuelven cada vez más indispensables
No estoy hecho para ser dique
no tengo huesos de urna
me sé ceniza viviente
naufragio          vislumbrando sol

lunes, 10 de noviembre de 2014

Porque escribo

             
                                            Porque escribo


 Escribo nada más porque escribo. Sin ninguna otra razón que hacer. Mis problemas y deseos, no valen tanto como hacerlo, tener algo donde estar parado. Aunque sean aguas pantanosas.


   Creo porque creo. Tengo fé sin ser religioso, y eso es lo que me mueve todos los días. No sé de qué va la vida; si soy muy vago o de espíritu libre, si caí en una época demasiado conflictiva para mi filosofía, pero intento arreglarme con palabras.

   Las palabras escupen y besan, desvirgan y acarician; a veces me dedican un verso platónico y otras me destripan. Pero por suerte todo me hace bien. Me hace falta, un poco de tortura y sangre para andar.

   Acá estoy escrito, porque fluyó tinta sin preguntar, si era correcto si gustaba, si hacía falta que alguien supiera; si me hacía falta estar. No importa nunca nada. Sólo basta empezar.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Santoro


                                         Homenaje a Roberto Santoro


                                      




 Hola amigos, hoy me surgieron las ganas de compartir un poema que escribí hace tiempo en base a una carta. Una carta que me transmitió mucho y me sigue transmitiendo a dia de hoy, de alguien a quien nunca conocí pero que sin embargo lo siento muy cercano. Su nombre es Roberto Santoro y el mensaje que deja es emocionante. Me llego a partir de un escritor amigo, Alberto Luis Ponzo, con el cual tuve el gusto de estar en algunas lecturas y forme parte en su momento de su revista "Signos del topo". Esta carta la encontré publicada en dicha revista y agradezco por haberla leído y poder compartirla hoy con ustedes.

Primero dejo la carta y luego a continuación el poema que me inspiró la misma. Dejo un link a unas notas acerca de Roberto Santoro también

 http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro4/nota3.htm


BUENOS AIRES, 14 de Junio de 1963.-
Alberto Luis Ponzo
Castelar


Hermano en la poesía, otra vez en la palabra para agradecerte por esas cartas tuyas que llegan a diario, por esas cartas que dan y piden, que llaman y esperan. Y así debe ser. Eso es el hombre. Un pedazo de sangre que discute, que se equivoca, que llama, pero un pedazo de sangre que hace, que quiere hacer, que mueve la muerte y la empuja cada día más lejos o cada día más cerca, que la prepara, que la lleva a un terreno que queda en el recuerdo, cuando ya cansado, por fin, se acuesta.
Pero ahora que hay tanto que remover, tanto corazón que espera nuestra mano, no se puede sino hacer y hacer más y seguir haciendo por esta locura de la poesía que nos tiene agarrados y que así sea.

Sí, sí y sí, que la poesía entre también en esa Voz de Castelar,que llegue al odontólogo y al verdulero, al comerciante y al vocal de la sociedad de fomentos. Hay que meter poesía en el aire, en la sopa, en el caño de escape de los colectivos. Arriba. Duro con ellos. Ensuciemos el mundo de poesía. Rompámoslo en cuatro. 
Se acabó la época de los militares, ahora empieza la época de los poetas. Adelante.
Hay que hacer poesía con cualquier cosa. Vamos.
Sí,  les  voy a hacer llegar mi suscripción a Vigilia 
Hoy cobré. Adelante.
chau
y a no aflojar

Roberto Santoro 


NOTAS:

 Roberto Santoro fue secuestrado por miembros de las Fuerzas
Armadas de la Argentina el 1º de junio de 1977 en su lugar de
trabajo, la escuela en donde cumplía funciones de preceptor y

desde entonces está “desaparecido”.


-----------------------------------------------------------------------
                                          



Dedicado a Roberto Santoro


Que la poesía entre y rompa todas las puertas
que saque marcos y ventanas    desgaje bunkers
oxigenando hasta el rincón más minúsculo
le dé de comer al Dios y al ratón
que la poesía abra conciencias
fragmente la gran soledad en una triste
mota de polvo
que atropelle como un toro salvaje al descuidado
no pida permiso   no pague indemnización
que haga de un sueño solitario
el mayor sueño del ser humano
y sea realidad     y sea esperanza
que la poesía no tenga vencimiento nunca
y no pueda ser callada
que no tenga que explicarse    no tenga que entenderse
que llore y haga la risa    y haga el amor
deje los brazos abiertos para todo el horizonte de espejos
que juzgue todo y a sí misma   sin condenar a nadie
que se haga un lugar en la voz
que tome por asalto al silencio
y no escatime en guerras contra el horror
que no le falten soldados ni ideas
que le sobren  vuelos y alas
y puertos y barcos de vela
nunca anclas
nunca fuerzas que le borren la memoria
que le sangren el destino de palabra
y la hundan en el fondo de la espera
que siempre este despierta   regando el mundo
criando vida y revoluciones


Que encuentre
que te encuentre en ese lugar perdido
donde no alcanzamos
y te alce entre sus brazos otra vez
para que en cada verso
nos hables

lunes, 3 de noviembre de 2014

Dejarse vivir

                                                    Dejarse vivir



Hay que dejarse vivir por la vida
darle lugar a todo eso que puede pasar
con tan sólo dejar de pensar
con tan sólo aceptar la mano que a uno le prestan
el centímetro de humanidad que tenes al lado
no sirve esperar el sueño perfecto
especular sobre la especulación del miedo
no sirve guardarse para ese momento
que uno nunca sabe
hay que andar el camino mientras se va haciendo
hay que ver el aire debajo de uno, antes de pisar
y sentir cómo la voluntad va reuniendo las piedras
tirarse a una pileta de infinito en cada segundo de existencia
burlarse de todas las angustias que amedrentan
hay que dejar que el deseo corra como una fiera
a campo abierto en el corazón
hay que dejar de sufrir por lo que no llega
dejar de castigar la ilusión
hay que agrandar la sangre
hay que sentirse cerca de lo que late
sin esperar una razón
sin buscar otro motivo para vivir
más que el amor

domingo, 2 de noviembre de 2014

Puedo escribir

                                                               
                                             Puedo escribir


 Puedo escribir en cualquier lado, cualquier cosa. Puedo decirte que hoy las hojas están tranquilas en la tarde, que el viento acuna sin manos y mis ojos no dejan de moverse para encontrar. Puedo contar con tus ojos mirando a través de los míos, el cielo entrecruzado de melodías, las gotas de una pluma de pasto. Grietas rejas, que tapan las ventanas y la cama sin visitas, pero tu oído sentado. Puedo deducir que mi mundo es plano sin medirlo, sin sombras ni relojes de sol. Lo sé porque me caigo cuando quiero cruzar de un hemisferio a otro. Mis continentes cerebrales no están ligados. Pero no importa, porque yo puedo hacer el camino para cocer los defectos, de este día, de estas letras insulsas y tu aburrimiento.


Tengo en mi haber las ganas de buscarte la palabra justa, esa quietud en el obelisco, ese abrazo en la sombra. Puedo besarte en el tren, cantarte en la esquina del barrio, sorprenderte con un ramo de flores en el riachuelo. Puedo escupir el fuego que me incendia, o cultivar jardines de nubes. Puedo decirte que sos un desastre ambulante, o que la ciudad se cae, y capital es el agujero del infierno. Puedo y lo hago. Puedo y lo digo, aunque no te guste. Porque tengo esta vida atragantada entre la muerte, esta piel escapada de otro cuerpo, y no quiero quedarme sin probar alguna forma de arte, por más inmunda que sea.

  Escribo en el aire, en el glaciar, en la indigencia de la calle, en las horas con amigos, en la mirada escéptica, en los sueños exaltados, en la casa de mis manos, en el barro de las villas de flores, con hambre de vivir y de morir, con asco de esperar y ganas de llorar y bronca y una sonrisa.