Respiraste
alguna vez respiraste de verdad
en diminutas gotas de mar
me miraste a tus ojos
encendiste los hoyos negros de
alquitrán
me dejaste sangrar tu fuego
recogiste mi mundo de tu mundo en
cenizas
y volviste a sembrar
la tierra con la semilla de ambos
me dijiste que vuelva
que nunca me vaya
sin antes haberte matado
sin dejar un camino agrietado de
heridas abrazadas
que no volviera sin traerte en la mirada
como si nunca hubiera dejado de
mirarte
esperé a que me llamaras
cuando ya no podías hablar
y escuché tu voz de todas formas
porque quería escucharte
porque no podía imaginarme sin sentirte
caer desde algún lugar del tiempo
No hay comentarios:
Publicar un comentario