Canté para mi epitafio una y mil veces
dormí mordiendo el diente durmiente
me ví desde afuera, en un lapsus
escribí sentado y en movimiento
rectilíneo
tantas odas sangré y panegíricos
que ya no le quedan duelos a mis nervios
no me quedan amores ni amigos
que quieran hablar de mi
Ya estoy oficialmente olvidado de olvido
desenterrado y extinto
diseccionado y perdido
en mis cuentos
mis nombres
mis limbos
Hojas de un árbol cayendo marchito
llenan mi lecho de flores patíbulos
veo al silencio hablando al oído
de quien nunca escuchará decirlo
Incongruencias y relaciones
todas carnadas de mis canciones
sin música
un juego interminable de ritmos que cruzan
como prosas madreando a las musas
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