viernes, 12 de agosto de 2016
En la alborada
En la alborada de la suerte estoy haciéndote palabras. Estoy creyéndote y creándote, un lugar en mi conciencia. En mi tiempo sin lugar.
Hoy me mire al espejo como siempre, pero por primera vez como nunca vi todo lo que había mirado. El reflejo me devolvió la historia de mis ojos en un segundo, y no pude mas que pensarte, y volverte a pensar. Esto casi nunca me pasa, pero, de vez en cuando, cuando escribo solo, en esa soledad tan particular de estar reunido con todos, se me viene el alma encima, y tu sonrisa sobrevuela.
No sé que es lo que estaré haciendo bien o haciendo mal. Algo habrá pasado para encontrarme en este punto. Para desangrarme en lo escrito y usarlo en el mundo, para dejarme caer y verte crecer junto al sol. Algo habrá pasado digo, no sé. Quizás sea normal sangrar desde el fondo de los silencios y esperar una respuesta. O crearla uno mismo, para variar.
Hoy en día ya no queda tiempo para ser ni respirar, menos para entender, menos para pensar, y mucho, pero mucho menos, para sentir.
Sin embargo estoy acá. Sigo acá mirando los rayos de la mañana, y no me voy a ir hasta que vea como la vida sueña y se despierta y arranca. Hoy en día ya no queda, casi no existe, y sin embargo lo tengo. En este puño, en este momento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario